miércoles, 22 de abril de 2009

REPORTAJE


" El sexo débil" dio un giro radical en su vida

Las chilenas tienden cada vez más a ser sus propias jefas en sus casas y en el trabajo, ya que no quieren ser sólo exitosas profesionalmente. Quieren ser dueñas de su tiempo y arriesgan la estabilidad de un sueldo fijo para lanzarse a las turbulentas aguas de los negocios.
Esto de manejar la casa por teléfono, tener que mandar a los hijos al doctor con la nana, monitorear las tareas a distancia, reunirse con la pareja cuando ya no dan más de agotamiento y no poder ni pensar en reservarse un tiempo para la depiladora, las aburrió. Y aunque muchas siguen sumidas en la ensueño de tener una vida libre mientras teclean el computador en la oficina, ansían irse temprano a sus casas y, ojalá, lograr pasar antes por sus clases de yoga, otras lograron decir adiós a sus empleos fijos, con toda la incerticumbre que esa situación conlleva, para tomar el camino Todo indica que la figura de la mujer trabajólica, exitosa, que hace carrera y está dispuesta a dejarse de sentimentalismos para lidiar en un terreno de machos está con las pilas bien puestas y con independiente.batería para rato. Le gusta trabajar en lo suyo y hacerlo bien y si se tienen que quedar hasta las tantas lo harán para poder de esa manera ganar la meta…”La igualdad en los sexos o quizás mejor el otro sexo”.
“Me encanta tener el privilegio de trabajar. Tengo tres trabajos y soy feliz, aunque me gustaría tener un poco más tiempo para mis hijos, pero todo lo que hago es para ellos. Antes en la casa me sentía como una “tonta”, ya que no me podía desarrollar como yo quería y ahora me siento realizada.” Claudia Núñez, 43 años.( vendedora en un quisco, hace aseo en casa particular y trabajo en el baño de un pub)

El querer abordar todo, ser la “súper mujer”, junto con la “súper mamá”, tiene su lado positivo y negativo, ya que el querer abordar todo trae consecuencias físicas y anímicamente, advierte el psicólogo Eduardo Cortez, “la sobre explotación del cuerpo y la mente es dañina, y al final puede traer consecuencias no muy gratas”.
Es por eso que algunas han optado por ser mujeres emprendedoras, luego de criar a los hijos, para así no abandonarlos todo el tiempo, y comenzar más tarde una vida de trabajo.


Según Carolina Eterovic y Francisca Valdés, directoras de Mujeres Empresarias (organización que apoya a profesionales emprendedoras), cerca del 80 por ciento de las mujeres del quintil socioeconómico más alto son activas laboralmente tanto en trabajos remunerados como en empresas propias. En este caso, se trata de personas profesionales y jóvenes. Este segmento de la población es el que ha ingresado fuertemente a la fuerza laboral, lo que queda en evidencia al comparar el promedio nacional de trabajadoras, que es del 37 por ciento, según el último censo.

Eterovic y Valdés explican que, por lo general, la mujer del estrato socioeconómico alto prefiere, primero, hacer carrera en una empresa para ganar experiencia y poder independizarse económicamente. Al pasar unos años, muchas optan por la etapa de crianza de los hijos y dejan el cargo en la oficina. Pero cuando quieren retomar su profesión, varias de ellas sienten que estuvieron demasiado tiempo alejadas de un empleo formal y temen estar desactualizadas. Es ahí cuando, muchas veces, surge la posibilidad de optar por el emprendimiento y dedicarse a lo que siempre quisieron hacer.

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